La vitivinicultura argentina está acercándose a dejar atrás una de las etapas más desafiantes para su presencia internacional. Tras varios años de caída, las exportaciones retornaron a una trayectoria de crecimiento sostenido en la primera mitad de 2026, impulsadas por una recuperación de la demanda externa y por el regreso del vino a granel como uno de los motores del comercio exterior.
Los datos del Instituto Nacional de Vitivinicultura (INV) evidencian un cambio de rumbo. Entre enero y junio se despacharon 1.026.077 hectolitros de vino, un 14,2% más que en el mismo periodo de 2025, mientras las ventas externas de mosto concentrado crecieron 38,3%, hasta 48.601 toneladas. El valor conjunto exportado por estos dos sectores alcanzó US$ 392,5 millones, lo que representa un crecimiento interanual del 6,6%.
Sin embargo, detrás de esa mejora aparece un dato que invita a una lectura más cautelosa: el incremento de volumen fue mucho mayor que el aumento de los ingresos. En el caso del vino, la facturación subió apenas 2,6%, para situarse en US$ 319,6 millones, debido a que el precio promedio de exportación cayó 10,2% respecto del primer semestre de 2025.
En otras palabras, Argentina pudo vender más vino al mundo, pero lo hizo a precios más bajos.
El granel volvió a cobrar protagonismo
La explicación principal del salto exportador se encuentra en el vino a granel, un segmento mucho más sensible al precio internacional y con menor valor agregado que el fraccionado. En la primera mitad del año aumentó 52,7% en volumen y alcanzó 322.000 hectolitros despachados. El crecimiento fue particularmente marcado en los vinos blancos, cuyas entregas a granel se dispararon 201,8%, aunque también se observó un incremento del 29% en los vinos de color.
En contraste, el vino fraccionado, que concentra el mayor valor agregado para la industria, mostró una evolución más moderada. Sus exportaciones crecieron apenas 2,4%, hasta 704.077 hectolitros. Dentro de este segmento, las botellas continuaron siendo el formato dominante, con más de 679.000 hectolitros exportados, equivalentes al 96,5% de todos los vinos fraccionados enviados al exterior.
Pero más allá de esto, casi el 92% del valor FOB generado por el vino argentino durante el semestre provino de las exportaciones fraccionadas.
Varietales y botella: el corazón del negocio
Los vinos varietales siguieron representando el eje central de las exportaciones argentinas. En el primer semestre sumaron 831.629 hectolitros exportados, con un crecimiento interanual de 6,5%, lo que representa más del 80% del volumen total comercializado en el mercado externo.
También destacó el desempeño de los espumosos, que crecieron 46,4% en volumen, aunque aún ocupan una participación relativamente reducida dentro del total exportado. Por su parte, los vinos sin mención varietal registraron uno de los mayores avances porcentuales, con un incremento del 69,7%, impulsado principalmente por el fuerte incremento de los envíos a granel.
Asimismo, pese al crecimiento del granel, la botella continúa sosteniendo la actividad exportadora. Entre enero y junio se despacharon cerca de 680.000 hectolitros en ese formato, equivalente al 96,5% de todo el vino fraccionado exportado. También se observó un aumento del 13,2% en los envíos en Tetra Brik y un fuerte crecimiento de los despachos en Bag in Box, si bien este último todavía representa un volumen marginal dentro de la matriz exportadora.
Junio confirmó la senda positiva
El sexto mes del año reforzó el cambio de escenario. Durante junio las exportaciones de vino crecieron 11,6% frente a junio de 2025, hasta alcanzar 172.915 hectolitros. Los vinos fraccionados subieron 13,2%, mientras que el granel avanzó 6,2%.
En materia de facturación, el valor FOB de los vinos exportados se ubicó en US$ 61,9 millones, un 14,2% por encima del registrado un año antes.
El desempeño del mosto volvió a destacarse. En junio las exportaciones crecieron 89,5% en volumen y casi 70% en valor FOB, consolidando una recuperación que ya se observa desde principios de año.
Los destinos del vino argentino
La recuperación también se reflejó en los destinos. Brasil volvió a consolidarse como uno de los principales compradores de vino fraccionado argentino, especialmente de varietales y espumosos, confirmando una tendencia que se fortaleció durante el último año.
Al mismo tiempo, el Reino Unido mantuvo un papel clave para el vino varietal a granel, mientras que Estados Unidos continuó siendo uno de los mercados más relevantes para los vinos de mayor valor agregado.
Canadá, México, Países Bajos, Colombia y Perú completaron el grupo de países que concentraron buena parte de los envíos durante junio, mostrando una cartera de destinos relativamente diversificada.