En los años recientes, Mendoza ha ido afianzándose como un destino preferente para quienes persiguen vinos de calidad, una escena gastronómica destacada, paisajes montañosos y prestaciones de lujo. Estos viajeros llegan, en buena parte, desde Estados Unidos, Gran Bretaña, diversas naciones de Europa y, cada vez con mayor frecuencia, desde Perú.
La movilidad de este segmento difiere del turismo tradicional. Los visitantes recurren a operadores especializados que los reciben en el aeropuerto, coordinan traslados privados y configuran planes de cuatro o cinco días que integran bodegas de alta gama, comedores de renombre, alojamientos de lujo y excursiones por la cordillera de Mendoza.
Qué persigue el visitante de lujo al arribar a Mendoza
El viajero premium no se queda en la simple visita a una bodega: pretende vivir una experiencia integral. Desea llegar sin complicaciones logísticas, que sus reservas estén ya resueltas, disponer de zonas exclusivas, degustar vinos de primera categoría, cenar en restaurantes de prestigio y admirar paisajes emblemáticos con un servicio a medida.
En este segmento, Mendoza exhibe una ventaja competitiva evidente. El territorio concentra en un solo destino tres características muy estimadas por el turismo global: vinos de renombre, gastronomía de alto nivel y escenarios de cordillera. A ello se añade una red creciente de proveedores que operan con grupos pequeños y propuestas personalizadas.
La vivencia suele iniciar en cuanto el visitante pisa tierra. A partir de ese momento, el itinerario puede comprender estancias boutique o de élite, visitas privadas a bodegas, almuerzos con maridaje, cenas en restaurantes destacados por guías de renombre mundial y excursiones hacia la cordillera, con paradas en lugares icónicos como Potrerillos, Uspallata, Puente del Inca o las áreas de alta montaña.
Perú, un mercado que mira cada vez más a Mendoza
Un indicio que se repite entre los prestadores locales es el incremento del interés entre viajeros peruanos con alto poder adquisitivo. Este público, que históricamente dirigía su mirada hacia destinos como Miami, el Caribe u otros circuitos internacionales, empieza a identificar a Mendoza como una opción cercana, elegante y atractiva.
La conexión directa por aire con Lima resulta fundamental. El trayecto de aproximadamente tres horas facilita que Mendoza se ofrezca como una escapada factible para quienes desean una experiencia internacional sin recorridos extensos.
Y se suma un interés creciente por el vino argentino. Para muchos peruanos, Mendoza no es sólo una región turística, sino una verdadera capital vitivinícola donde pueden aprender, catar y acercarse a una cultura del vino reconocida a nivel mundial.
“Estamos trabajando mucho Perú”
La titular de Emetur, Gabriela Testa, habló sobre este fenómeno en el programa MDZ Club, por Radio MDZ 105.5, y ratificó que Perú ya forma parte de la estrategia de promoción turística de la provincia. “Hemos participado en la gran mayoría de encuentros comerciales en Perú. Contamos con una conexión directa con ese país, un vuelo de tres horas operado por Latam, y hoy el público peruano es un importante consumidor del vino argentino. Tienen presente el destino por esa razón”, comentó Testa.
La funcionaria añadió que Mendoza está fortaleciendo vínculos con el país vecino sobre ejes históricos, culturales y productivos compartidos. Entre ellos citó el Camino del Inca, el pisco, el vino y la figura de San Martín como componentes para construir una narrativa conjunta entre ambos destinos.
“Perú siempre contemplaba opciones hacia el norte, como Miami y el Caribe; vamos seduciéndolo al resaltar también los puntos en común que nos conectan históricamente”, afirmó.
El segmento de alta gama, una apuesta estratégica
Para Mendoza, el turismo de lujo no se evalúa únicamente por la cifra de visitantes, sino por su efecto económico. A diferencia del turismo de masas, este segmento maneja menos personas, pero con un mayor gasto por persona y una demanda elevada de servicios especializados.
Testa subrayó que la provincia participa en ferias y citas del turismo de lujo y destacó que Mendoza forma parte de circuitos internacionales donde se congregan los grandes operadores del sector.
“Mendoza participa de todos los encuentros de lujo gracias a la suerte de contar con alojamientos de alto nivel. Formamos parte de una red llamada Virtuoso, junto a Buenos Aires y Mendoza, y allí se reúnen los principales operadores que trabajan ese segmento de turismo premium”, afirmó.
La referencia no es menor. Virtuoso es una red internacional vinculada al turismo de lujo, en la que participan destinos, agencias y proveedores enfocados a viajeros de alto poder adquisitivo. Estar en ese mapa significa competir en una liga donde la calidad de la atención, la exclusividad y la experiencia resultan tan relevantes como el propio destino.
Bodegas, Michelin y montaña: el itinerario que seduce
El magnetismo de Mendoza para este segmento se apoya en una mezcla difícil de igualar. Por un lado, las bodegas presentan arquitectura, entorno, vinos galardonados y catas cada vez más refinadas. Por otro, la escena gastronómica local ha ganado proyección internacional gracias a restaurantes reconocidos por la Guía Michelin.
Además se suma la cordillera, que actúa como complemento ideal para quienes buscan naturaleza, rutas panorámicas e historia andina en su itinerario. En pocos días, un viajero podría pasar de una cata privada en el Valle de Uco a una comida de paso, y al siguiente día explorar la sierra con guía y traslados exclusivos.
Este tipo de itinerario es precisamente el que pretenden los turistas de alto nivel: no una simple suma de salidas, sino una experiencia cuidadosamente diseñada, confortable y con sello local.
Por qué este turismo genera empleo calificado
Una de las particularidades del turismo de lujo es su necesidad de una mayor dotación de personal por visitante. Conductores privados, guías multilingües, sommeliers, cocineros, personal de hotelería, anfitriones, operadores receptivos y equipos de coordinación integran una cadena de servicios que se activa para atender a grupos reducidos manteniendo estándares altos.
Testa enfatizó este aspecto al indicar que este segmento “genera un gran empleo en Mendoza”, pues los establecimientos de lujo requieren una cantidad significativa de trabajadores por visitante, dada la exigencia del servicio.
En otras palabras, el efecto no se restringe al gasto directo del viajero. También alcanza a prestadores, bodegas, restaurantes, hoteles, agencias receptivas y personal especializado que sostiene la experiencia.
Camila Barrera
Soy periodista argentina especializada en vino, terroirs e historias que nacen detrás de cada bodega. Desde Mendoza, cuento la actualidad vitivinícola con una mirada curiosa, cercana y de territorio, entre cultura, economía, enoturismo y nuevas tendencias del vino argentino.