Los vinos de Perelada son una auténtica reflexión del terroir de la región del Empordà y de su identidad mediterránea. db descubre más.
Perelada es mucho más que una bodega. Es la historia del amor de la familia Suqué Mateu por el Empordà, un viaje que comenzó hace más de 100 años en 1923, cuando la familia sentó las bases de una bodega dedicada a elaborar grandes vinos mediterráneos que expresan la fortaleza de esta tierra, modelada por el viento Tramontana y situada entre los Pirineos y el Mar Mediterráneo.
Describiendo la conexión de la bodega con la zona, el jefe de enólogos de Perelada, Delfí Sanahuja, dice: “Nuestra conexión con el Empordà está profundamente enraizada en la historia, la cultura y los paisajes de la región. El Empordà tiene una tradición vitivinícola ancestral que data del siglo VI a. C., cuando los griegos introdujeron las primeras cepas en la zona a través de la colonia de Empúries.
Cultura del vino
“A lo largo de los siglos, los romanos ampliaron la viticultura, mientras que los monasterios como Sant Pere de Rodes y Sant Quirze de Colera preservaron y promovieron la cultura del vino a lo largo de la Edad Media.”
Sanahuja añade: “El paisaje de la región sigue estando definido por viñedos plantados en terrazas, laderas y llanuras, a menudo junto a olivares. El vino es una parte esencial de la identidad del Empordà, y Perelada ha desempeñado un papel clave en la preservación y elevación de este patrimonio desde principios del siglo XX, especialmente tras la devastación causada por la filoxera.”
Hoy, Perelada cultiva 127 hectáreas de viñedos orgánicos repartidos entre cinco fincas dentro de la DO Empordà. Cada finca aporta contrastes únicos de suelo, climatología y altitud, lo que permite a la compañía producir vinos de notable complejidad y matiz. Además, Perelada es también un destino cultural donde convergen la historia, la arquitectura, la gastronomía, la hospitalidad y el vino. Con ello en mente, Sanahuja señala que “nuestro proyecto se basa en
sostenibilidad, el respeto por el paisaje y el compromiso de preservar este patrimonio para las generaciones futuras”.
Expresión del terroir
Los vinos de Perelada son una expresión directa del terroir del Empordà y de su identidad mediterránea. Como afirma Sanahuja: “Cultivamos cinco viñedos en el norte del Empordà, donde el viento de Tramuntana sopla con más fuerza y donde los suelos son extraordinariamente diversos, incluyendo pizarra, arena, grava, arcilla y sedimentos fluviales.”
Sanahuja explica: “Cada finca tiene su propia personalidad, y nuestra filosofía en la vinificación se centra en preservar y resaltar las características únicas de cada viñedo. Trabajamos parcela por parcela y vinificamos cada una por separado, de modo que cada vino refleje la síntesis entre suelo, clima y la variedad de uva.”
Sostenibilidad
En Perelada, la sostenibilidad, la innovación y el respeto por el territorio no son pilares separados, sino la base de la filosofía general de la bodega y de su visión a largo plazo.
“La sostenibilidad se refuerza aún más mediante una filosofía de baja intervención en la bodega. Perelada trabaja principalmente con levaduras autóctonas, reduce significativamente los sulfitos por debajo de los límites legales y prioriza la expresión de la fruta por encima de una influencia excesiva del roble para preservar la frescura, el equilibrio y el carácter mediterráneo de los vinos”, afirma Sanahuja.
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